La Revolución antes y después de Internet
Antes la fuerza de un grupo de presión residía en el tamaño del grupo. Cuando yo iba a las manifestaciones en mi juventud me sentía orgulloso de estar contribuyendo con mi presencia al hecho de ser muchos, a impresionar a nuestro interlocutor (interlocutor?) con nuestro tamaño. La comunicación se realizaba a través de pancartas, octavillas, panfletos,… pero prácticamente la fuerza real residía en el tamaño del grupo, y en la clase de personas que lo componía, claro.
Hoy Internet permite ampliar y amplificar la eficacia del grupo: Internet permite acelerar la velocidad con la que se difunden las ideas y la velocidad con la que se forma y cohesiona un grupo. Pero lo realmente diferente y lo grande que realmente aporta Internet es que además de ser un gran grupo, de un gran tamaño y de una gran capacidad de presión, todos y cada uno de los integrantes del grupo puede expresar su propia opinión de manera individual y hacerla llegar al mundo entero.
Antes se decía: juntos venceremos.
Hoy podemos afirmar: juntos venceremos y convenceremos, porque además de mostrar nuestro gran tamaño y nuestra fuerza, seremos oídos, uno por uno, en todo el mundo.
Tomás Cascante
La Revolución Madurescente
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